Introducción a la economía progre (2)

Axioma 2:

Los liberales son personas que quieren decidir cómo gastar su dinero, es decir egoístas.

Como todo buen progre sabe, quien se opone a sus medios se opone a sus fines. Si alguien es contrario a la educación pública, es porque quiere que los niños sean analfabetos, si alguien es contrario a los comedores públicos y propone substituirlos por supermercados es porque quiere que los pobres mueran de hambre.

Y si alguien quiere que se respete el fruto del esfuerzo de todos, es porque sólo piensa en el suyo propio. Y si alguien quiere que haya menos impuestos es porque quiere fastidiar a los pobres (1).

Para decirlo en austriaco paladino cada ser humano persigue sus fines. Algunas personas quieren que haya un estado hipertrofiado e intervencionista (2), y no les importa que aumenten los impuestos, es decir el pago de los demás (3) para conseguirlo. Perseguir un objetivo personal, ilusión o como quieran llamarlo con el dinero de los demás es lo que llaman altruismo, perseguir tus propios fines con tu propio esfuerzo y respetar que los demás puedan hacer lo mismo es lo que llaman egoísmo desbocado.

Llevado hasta el extremo, la filosofía que subyace es la del dictador benévolo, que tiene derecho a esclavizar a la población siempre que sus fines sean nobles. Lo importante son los fines progresistas, y la libertad para perseguir tus propios fines (tal y como tú los entiendes y sin daño a terceros) no está entre ellos.


(1) Como todos ustedes saben todo el gasto público se emplea únicamente en los pobres y con una eficiencia insuperable.
(2) No digo que no sea motivado por buenas intenciones.
(3) Porque para gastar su propio dinero no necesitan que suban los impuestos, lo tienen en su bolsillo y pueden decidir darle ese uso. El único objetivo de subir los impuestos es que se gaste el de los demás. Quien dice "a mí no me importa pagar más impuestos" está tratado de engañarles, o se engaña a sí mismo.

10 de Noviembre 2005, 8:09 PM | Comentarios (3)

La economía progre (1)

Tal y como reza el título, y para hacer un poco la pelota a mis lectores izquierdistas, que parecen ser mayoría (1), voy a dar unas lecciones de economía progre en cómodos plazos.

Para una comprensión más perfecta, es necesario conocer que la economía progre está basada en axiomas (2) como casi todo su ideario. No trataré aquí sobre los economistas progres, sino sobre los conocimientos que estos dispensan sobre la población en general. Mi escaso nivel y formación intelectual no dan para más.

Introducción a la economía progre:

1) La economía es una ciencia que trata sobre la escasez.
2) Todo lo que es escaso debe ser gestionado por el estado.

Estas dos afirmaciones llevan a una conclusión que no puede ser más lamentable: los progres nunca han dejado de apoyar la economía comunista. Es cierto que en muchas ocasiones dicen buscar un punto medio entre la economía de mercado y la intervención pública, pero siempre que lo hacen es para apoyar mayor intervención, y de hecho ninguno de ellos tiene definido el límite entre ambas.

Cuando los progres defienden la existencia del libre mercado es igual que cuando defienden la democracia, uno puede estar seguro de que un poco después, con el adecuado incentivo, estarán defendiendo la dictadura castrista (3).

(1) Y mucho que me alegro.
(2) Como la austriaca :-)
(3) Y el que crea que es malo generalizar, cosa que es cierta, que me demuestre lo contrario con un ejemplo.

8 de Noviembre 2005, 5:07 PM | Comentarios (0)

¿ Los pobres se benefician con los impuestos? (1ª parte)

Un buen comentario a la bitácora no debe quedarse sin respuesta. Y una declaración como esta merece un artículo:
"No pagar impuestos le va bien al que los tiene que pagar, no al al que recibe las prestaciones de esos impuestos."

De forma intuitiva esta frase puede parecer cierta, pero no lo es, por el sencillo hecho de que la riqueza no es fija. La riqueza es el resultado de que las personas utilicen sus talentos creativos y trabajen para conseguirla. Y este proceso no es ajeno a los impuestos.

En el libre mercado, aquellos que sirven de mejor manera a los demás son los que tienen éxito. Trasladado a lo material, quienes consiguen servir los mejores productos según el criterio del consumidor (que decide su valoración de la calidad y precio respecto de otros productos).

Los grandes industriales en la historia se han hecho ricos a base de servir mejor a los consumidores, tanto dándoles un producto que antes estaba fuera de sus posibilidades (1), o mejorando de forma espectacular la calidad de los modelos que el público se podía permitir (2). El empresario, al ofrecer un mejor producto por menor precio está "enriqueciendo" al resto de la sociedad.

Claro que el empresario seguramente pensará en enriquecerse, y es posible que lo haga, pero decidir que cuando tiene éxito (3) debe esa riqueza a los demás es falso, porque él ha creado esa riqueza (4), no existía antes de su intervención.

Es más, el beneficio económico es un buen incentivo para la creación de riqueza, y aumentar los impuestos es una forma segura de conseguir que menos personas dediquen sus mejores esfuerzos por servir a los demás, o dicho en otras palabras, de conseguir que se cree menos riqueza.

Mayores impuestos hacen que los más pobres tengan a su disposición productos de menor calidad y más caros, y restringen su libertad de elección.

Y ahora hagamos un cálculo superlativo. Imaginemos que mayores impuestos beneficiaran realmente a quienes reciben las prestaciones más de lo que les perjudican por la riqueza que no se crea. Para que esto fuera cierto los planes del Estado deberían ser más eficientes que los productores privados, los políticos más honrados con el dinero público que los empresarios con el suyo propio, la burocracia estatal tan eficiente en el reparto como las tiendas y supermercados privados...

Para el conjunto de los más pobres, y al largo plazo, no hay beneficios mayores con mayores impuestos.

(Continuará...)

(1) Como Ford con el coche.
(2) Como el inventor del primer Seat Panda
(3) Y siempre sólo en este caso.
(4) Y además se ha quedado con una parte menor que el monto total de la riqueza que ha creado. El resto de la sociedad sólo ha recibido, sólo ha ganado, sin haber realizado el esfuerzo creativo.
(5) Pero esperen mi periodicidad y regularidad habituales.

3 de Octubre 2005, 8:15 PM | Comentarios (2)

Plusvalías e igualdad en el trabajo

Les recomiendo que lean primero: ¿Es el trabajo una mercancía? en este mismo canal.

Ahora llegamos a la segunda opinión de difícil contestación. Alude a que la riqueza de aquellos que tienen contratado a alguien ha sido en realidad generada por el trabajador y que por tanto le pertenece al mismo. Suponen por tanto que los más ricos son empleadores, y los más pobres trabajadores (proletarios, que diría alguno).(1)

En primer lugar los contratos laborales como cualquier otro se realizan en pie de igualdad, el empleador quiere algo que es propiedad del empleado, el empleado quiere algo que es propiedad del empleador, y lo intercambian (2) libremente. Trabajo por dinero en este caso.

En principio ambos quieren ganar lo máximo en el intercambio, y ambos buscan, dentro de las posibilidades del mercado, a alguien que esté dispuesto a ofrecérselo. Si el intercambio es libre, ambos saldrán beneficiados, porque en otro caso no se llevaría a cabo (3) (en otro post hablaré sobre la necesidad imperiosa del trabajador, que es un tópico muy típico también).

El empleador arriesga su dinero en el proceso, y se queda con los beneficios si los hay, pero corre también con los riesgos de pérdida. Hay muchas personas que defienden que cuando un empleador obtiene ganancias, lo hace a costa de los trabajadores, y por tanto la riqueza debería darse al empleado, pero nunca he oído a ninguno que dijera (4) que cuando el negocio es ruinoso la culpa sea de los empleados y estos deben dejar de cobrar, y aportar dinero para cubrir las pérdidas.

Como iba diciendo, se trata de una relación contractual, un compromiso, entre iguales: El empleador deberá cumplir su contrato y pagar incluso si tiene pérdidas (2), y el empleado deberá aceptar el dinero por el que se comprometió a trabajar con independencia de los extraordinarios beneficios que logre el empleador (2).

El empleador potencial no limita la libertad del empleado, sino que es una opción más que el empleado posee a la hora de vender su trabajo. Cuantos más empleadores existan, y cuanta mayor sea la ganancia que esperen obtener, más competencia habrá y más beneficioso será el trato que puede obtener el trabajador con la venta de su trabajo. El que a alguien se le ocurra un método más provechoso de emplear el trabajo (5), no significa que esté explotando más al trabajador (6), sino que es una magnifica oportunidad para ambos.

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(1) Fíjense en que esta concepción es tan pobre que Ronaldo no existe.

(2) Si nadie lo evita.

(3) Lo crean o no, todo liberal que se precie debe repetir esta frase cada 5 artículos de economía basados en el utilitarismo. Algunos hasta acaban aprendiéndosela.

(4) Siguiendo la misma lógica absurda.

(5) En cristiano, que obtenga más beneficios.

(6) Es que, aunque parezca mentira, si el empleador paga lo mismo por el mismo trabajo, algunos le consideran más o menos explotador en función de si consigue mas o menos beneficios.

29 de Septiembre 2005, 7:19 PM | Comentarios (0)

Quien fastidia a los pobres.

En el anterior post, JT me realiza un comentario muy adecuado para aclarar ciertas cosas sobre el liberalismo y la pobreza.

Supongo que sería muy recomendable que leyese los artículos dedicados a los pobres escribiendo esa palabra en el buscador de la página, porque desgraciadamente su conocimiento sobre el liberalismo es escaso, incorrecto y basado en parte en prejuicios (como casi todo el conocimiento humano, vaya).

En primer lugar hay menos pobres y viven mejor en los países más libres económicamente, por eso los pobres viajan a estos países y no huyen de ellos. En los paises con mayor libertad hay muchas menos personas obligadas a vivir debajo de un puente que en los de economía planificada, y los pobres tienen muchísimas más posibilidades de prosperar o de símplemente vivir bien. Las economías libres dan más y mejores oportunidades a los pobres.

Dice también que si los inmigrantes pudieran elegir libremente se quedarían en sus casas y no se jugarían el pellejo para llegar a otros países. Es cierto, pero si huyen a otros países es porque esa libertad falta en sus países de origen y esperan encontrarlo en los de destino. No les pongamos más dificultades a los que quieren venir a trabajar, es algo que aquí he defendido muchas veces.

Después protesta contra la política protecionista, de aranceles y subsidios, que arruina la posibilidad de prosperidad en esos países. Nada que objetar, ni yo ni ningún liberal a esto, pues es lo que defendemos todos los días, y le recomiendo que se acerque a lecturas liberales para ahondar sobre el tema.

Pero lo más interesante es la opinión final sobre los Cuba, y sobre su progreso económico, que pretende vincular a su devenir histórico, político y social, para defender que sin el castrismo es más probable que se pareciese a otros países centroamericanos. Aquí es donde se equivoca. El progreso económico de un país, se ha demostrado en multitud de ocasiones, no depende de su devenir histórico, sino de la libertad económica, el respeto a las leyes y la paz de que disfruta. Y ahí están los índices de libertad económica para que lo compruebe.

15 de Diciembre 2004, 6:15 PM | Comentarios (2)

Las pequeñas cosas

Mientras la mayoría de comentaristas políticos y económicos (del signo que sean) están enzarzados en otros asuntos, hay multitud de pequeñas cosas que pasan desapercibidas pero que juntas van formando un enorme cúmulo de dificultades al ciudadano de a pie.

Me refiero a cosas tan "poco" importantes como la necesidad de que los porteros de las discotecas tengan que obtener una licencia oficial o que las motos de 49 cc estén obligadas a realizar la revisión de la Itv.

Cada vez más trabas se disponen, más leyes estupidas e innecesarias que nadie se atreve a criticar porque están movidas por el bien común. Porque criticarlas supone para el pensamiento de la mayoría, criticar los fines que supuestamente las motivan. Una característica típica, por otro lado, de todas las medidas intervencionistas desde siempre.

Hace pocos años, fue la fiebre del seguro, había que hacer un seguro cuando se edificaba una casa (lo que aumentó el precio de las mismas), para hacer una manifestación, para abrir determinado tipo de locales o para cualquier cosa que pudiera suponer un riesgo a los demás.

Lo peor es que en muchos de los casos esta proliferación de leyes no trata más que tapar la ineficacia de la policía para perseguir los delitos, o la inexistente voluntad de los políticos para cumplir su deber y castigarlos. Así la existencia de motos con los tubos de escape trucado tendría fácil solución si la policía local cumpliera su obligación de proteger el descanso de los ciudadanos. Desgraciadamente los jefes de la policía local (los alcaldes) suelen ser los que fallan en la ecuación al no permitir a los agentes que cumplan con su deber y castiguen y persigan a quienes causan daños a los demás.

Así que como los castigos no funcionan (porque no se aplican) se busca la solución de prevenir en todos los casos, haciendo pagar a inocentes al igual que culpables, y consiguiendo en el proceso que disminuya el respeto de las personas por la ley y que aumente el coste de hacer las cosas legálmente.

¿Que sucederá en el futuro cuando las cosas no vayan tan bien?. Cuando lleguen las vacas flacas, muchas personas se verán superadas por los requisitos de la ley, y se verán en la determinación de incumplirla o verse privados de hacer sus actividades.

Actualmente muchas personas están viviendo la vida loca a costa de unos tipos de interés demasiado reducidos, y muchos otros se están beneficiando de incumplir la ley ante los ojos de sus conciudadanos.No quisiera ser agorero, pero si no se cambia la actitud y comenzamos a perseguir a los verdaderos culpables y dejar de poner trabas a quienes no lo son, podemos acabar mal, muy mal, como Argentina.

25 de Noviembre 2004, 9:13 PM | Comentarios (2)

El Estado no es la única solución

Una de las cuestiones que se plantean en mayor medida en los comentarios, es que, aunque se admite que el libre mercado es más eficiente que el público, tiene un defecto, y es la desprotección a los más desvalidos, a aquellos que no tienen capacidad para trabajar. (Estoy exagerando un poco, pero cuando acabe el razonamiento se darán cuenta de que lo que es correcto para los que están en el límite es correcto para el resto, y no al revés, así que planteo el peor caso posible).

Efectivamente, el mercado no recompensa la incompetencia, sino la eficiencia, y no es de otro modo para los trabajadores. La afirmación de que el mercado es por esto imperfecto es absurda ¿Acaso para que el mercado fuera perfecto debería estar repartiendo bienes a quienes no los producen, a quien no crea nada? Eso no sería un mercado perfecto, eso sería Papa Noel.

A medida que avanza la tecnología, más y más de estas personas tienen la posibilidad de ser productivos, pero aún así todavía quedan quienes están fuera del mismo.

Entonces, dicen algunos, el mercado tiene sus limitaciones, y es aquí donde debe entrar el Estado, para cubrir las necesidades de los que no tienen un hueco en el mercado, los que quedan a su margen.
¿Y por qué no dejar que se encargue la libre iniciativa privada? Porque ella, dicen, no garantiza que los pobres estén bien atendidos.

Parece esta una cuestión de fe, por una parte la creencia de que la gente no será generosa si no se le obliga a serlo, y que sólo el Estado puede hacerlo (no digamos obligarles legítimamente).

Las premisas, en cualquier caso, están equivocadas. En primer lugar la gente sí es generosa cuando no se le obliga, de lo cual tenemos numerosos ejemplos a poco que abramos los ojos y leamos un poco.

En segundo lugar, lo que es más importante, pese a quedarse una parte importantísima de la riqueza que se genera, el Estado no ha sido capaz de luchar efectivamente contra la pobreza.

Los hechos no demuestran que la gente no sería capaz de hacerse cargo de los pobres con su caridad, pero sí demuestran, que el Estado no ha sido capaz de ayudar a todos los que lo necesitaban, pese a tener recursos de sobra.

Ya que se trata de una cuestión de fe, comencemos creyendo a los hechos: El Estado no es la única solución, ni siquiera es una solución.

Nota: Por desgracia no he sido capaz de responder a muchos de los comentarios de la bitátora, que me parecían muy interesante. Esto es debido a varias causas, además de la falta de tiempo, los incesables anuncios de viagra que me impiden ver los últimos recibidos y otras cosas.

Así que he decidido dedicar los próximos artículos a responder a algunos de ellos que me parecen los más interesantes, y que abordan cuestiones muy espinosas. Como siempre estoy abierto a críticas, amenazas y propuestas de matrimonio, con sólo pinchar un poco más abajo, en "comentarios".

20 de Octubre 2004, 12:41 PM | Comentarios (4)

El beneficio. Media lección de economía y política.

A menudo nos oirán a los liberales defender la bondad de los beneficios, decir que son ellos los que deben dirigir las acciones de los productores, etc. Todo esto suele ser combatido por el prejuicio de que tener beneficios es un fín egoista, y que hay principios más elevados. Examinemos pues estos.

La producción es el proceso por el cual se crea riqueza. Se utilizan unos recursos (entre los cuales está la mano de obra) y se generán unos productos o servicios con mayor valor.

Cuando una empresa tiene pérdidas, es porque está utilizando recursos para generar otros de menos valor, es decir que está destruyendo riqueza.

En el libre mercado las empresas van siendo substituidas por aquellas que reportan más beneficio. Pero en el mercado intervenido (y aquí tenemos el ejemplo de las empresas públicas) las empresas creadoras de riqueza se ven obligadas a mantener a otras destructoras de riqueza.

Algunos opinan (y siempre oirán a los políticos decir esto) que los puestos de trabajo de las empresas públicas justifican las pérdidas obtenidas. Pero si examinamos el coste de cada uno de los puestos de trabajo nos podemos llevar la sorpresa de que nos puede salir más a cuenta tener a los trabajadores mano sobre mano y cobrando el sueldo, a tal punto llega la destrucción de riqueza de su actividad.

En el próximo artículo trataré de ampliar este tema "a costa" de los astilleros Izar.

27 de Septiembre 2004, 6:12 PM | Comentarios (0)

Condiciones de trabajo (y 3)

Aparte de visitar la magnífica web de Jorge Valín , que incluye varios trabajos sobre el tema, uno de los últimos muy a cuento de lo que se comenta aquí estos días, voy a tratar de responder a los puntos oscuros de mis anteriores artículos. A ver si me gano un poco la santidad.

Mitos:

1) El empresario tiene ventaja frente al trabajador.

Esto es cierto exclusivamente en las sociedades sin libre mercado, donde los trabajadores no pueden buscar el mejor trabajo, sino que se ven abocados al paro, de ello escribí en el primer artículo de la serie, al que me remito. Para mayor demostración veanse los trabajadores de sueldos millonarios: deportistas, artistas, creadores de blogs (ejem)... por pura ley de la oferta y la demanda, a menor paro se mejoran las condiciones de contratación.

2) Las condiciones de trabajo se mejoran vía regulación

Es cierto que un empresario nunca pagará más de lo necesario para realizar una determinada labor. Caso contrario no serían empresarios, sino políticos o hermanitas de la caridad. Pero también es cierto que la gran mayoría de los trabajadores cobrán más del sueldo mínimo, lo que desmonta la teoría de que los empresarios mantienen a los trabajadores en las condiciones mínimas que marca la ley.

3) La regulación no aumenta el paro .

A esto responderé con la misma pregunta con que finalicé mi anterior artículo ¿Por que hay personas que aceptan voluntariamente trabajar fuera de la ley?, pues todas éstas, más las que no hacen igual por temor o respeto a la ley, son aquellas a quienes la regulación impide trabajar en la legalidad.

4) Los países con menor regulación laboral no tienen ventaja competitiva y no crean más empleo

A igualdad de otros factores, y si los empresarios buscan reducir el coste de los trabajadores se transladarán a aquellos lugares con menor regulación, donde contratar o despedir a un trabajador es más barato. Lo mismo por lo cual las empresas se deslocalizan, y aceptan quedarse si los trabajadores renuncian a varias de sus condiciones de trabajo (vease varios casos en Alemania donde los trabajadores renuncian a horarios y turnos de trabajo).

5) El valor de un trabajo no depende de la productividad

Quizás para los políticos no, pero para los empresarios y los consumidores, si su intención es obtener el máximo beneficio o rentabilidad por su dinero, sí lo es. Yo pago un euro por un pastel, y no me importa el tiempo que se ha tardado en hacer. Si alguien hace el doble de pasteles por hora, su trabajo valdrá más que el de aquel que sólo produce uno. Nadie reclama cuando compra pasteles saber el tiempo que se han tardado en hacer, ni cuantos trabajadores han intervenido. Si alguien hace el pastel con menos tiempo, ganará más dinero. Así de simple.

16 de Septiembre 2004, 9:06 PM | Comentarios (1)

¿Por qué hay malas condiciones de trabajo?

Cuando uno defiende que lo que debe prevalecer en el mercado laboral son los tratos voluntariamente aceptados por las partes, se suele enfrentar a las acusaciones de estar defendiendo a los empresarios explotadores, puesto que, dicen, tienen estos la sarten por el mango, mientras que los trabajadores no tienen más remedio que aceptar las condiciones que los primeros quieran imponerles.

¿Acaso los trabajadores no pueden buscar las mejores condiciones para prestar su trabajo?, no, argumentan, porque hay mucho paro y la seguridad de poder encontrar uno rápidamente no es muy alta.
Las leyes son pues, según los defensores del pensamiento más extendido (sí, ese que acusa al resto de ser el pensamiento único que se impone), las que deben proteger a los trabajadores, dificultar su despido, garantizar una renta mínima...

Aquí es donde disentimos. Los liberales creemos que la mejor forma para que mejoren las condiciones de vida de todos los trabajadores son crear las condiciones en las cuales ellos mismos puedan encontrar las mejores. En un entorno de bajo paro, los trabajadores, buscando su propio interés, expulsan del mercado a las empresas que ofrecen las peores condiciones de trabajo . Defendemos, entre otras cosas por esto, un libre mercado de trabajo, sin leyes cuya consecuencia es el aumento del paro.

Hace poco conocí el caso de una empresa que había empleado metodos no muy éticos para despedir a varios empleados sin pagarles la indemnización correspondiente. Por una parte, no creo que el método fuera correcto, pues la indemnización es parte del contrato que obliga a ambas partes a su cumplimiento, por otra creo que hubiera sido mejor

que ambas partes hubieran convenido libremente el monto de las indemnizaciones. Pero la cuestión es que el resto de los empleados consideraron la medida injusta, pero se quedaron en sus puestos de trabajo.
Es evidente que no se quedaron por confianza en el futuro o lealtad a la empresa, sino por el temor de convertirse en parados.

En un entorno con bajo paro, éste temor desaparecería, y lo lógico es que una empresa que trata mal a unos trabajadores tuviera muy difícil conservar al resto de ellos o conseguir a buenos en el mercado. Al contrario, las empresas que quisieran mantener y conseguir a los mejores trabajadores mejorarían las condiciones laborales y la lealtad hacia sus empleados. Si esto ya sucede en aquellos puestos de trabajo que disfrutan de poco paro, ¿porque no extenderlo al resto?.


Notas:

1) Forma parte del ideario marxista la defensa de la existencia de un ejército de parados, que los empresarios podrían mantener en el nivel de la pobreza y del que podían disponer según sus necesidades. Y es ésta, de una forma un tanto diferente, es la base de lo que piensa la mayoría de la gente.

2) A riesgo de que me señalen como rádical, indicaré que también era fórmula oficial del modo de actuación de los partidos comunistas, en su intento de implantar el socialismo, echar a los demás la culpa de la consecuencia de sus actuaciones; así nada mejor que empeorar la vida de los trabajadores, por ejemplo con medidas que aumentasen el paro, para lograr convencerles de que es ahí a donde conduce el capitalismo.

3) No he contabilizado la que se supone costumbre arraigada en España, de tratar de obtener un trabajo fijo y conservarlo toda la vida. Creo que esta es una consecuencia, y no una causa, de un problema que llevamos arrastrando desde hace mucho tiempo, al principio con el proteccionismo del franquismo, y en la actualidad con las nefastas leyes laborales.

2 de Septiembre 2004, 6:49 PM | Comentarios (2)

Ley y desorden

Me reprende Javier con toda a razón (ya empieza a ser costumbre) que mi frase "...lo que marca la diferencia es la ley y los perversos incentivos que esta introduce en el mercado..." del anterior artículo, da a entender que quiero un Estado sin leyes. Nada más lejano a mi intención. Creo que las leyes son necesarias para proteger los derechos individuales e indudablemente también para que funcione el mercado.

En realidad quería significar que hay leyes (algunas de ellas) que impiden la libre competencia e influyen sobre la forma de actuar del mercado, con terribles resultados. Es evidente que el mismo espíritu de las leyes cambia según el sector a que se dirijan.

Pero creo que mi intención principal cuando escribí el artículo era demostrar que a veces se confunden las causas que han producido los malos efectos que percibimos.

Vivo en la "costa levantina", así que puedo asegurarles que he sido testigo de algunas actuaciones urbanísticas, de esas que te dan una bofetada cuando las miras. Lo que pasa es que sé que los lugares edificados no han sido elegidos por los promotores privados, sino por los políticos, pues es la facultad del político decidir donde se puede y donde no se puede edificar.

En muchas ocasiones he oído como se referían a una urbanización demencial como culpa de los constructores -Mira lo que hacen los putos especuladores.- o algo así, es lo que creo que me dijeron.
No me costó mucho convencer a mi interlocutor de que el culpable de esta desgracia era un político. La urbanización está emplazada en la inclinada ladera de una montaña, de forma que hay casas a las que sólo se puede acceder por una escalera de varias decenas de metros de altura; si el constructor hubiera podido edificar en otro lugar, las casas le hubieran resultado más baratas y serían más seguras (al menos sería posible que llegara una ambulancia o un coche de bomberos a las casas). Para mayor demostración de lo inadecuado del lugar (a efectos de rentabilidad), se trata de la ladera norte de la montaña (problemas de luz y humedad) y sus vistas al mar no son precisamente las mejores. Nadie, en su sano juicio, edificaría en ese lugar si tuviera otras alternativas. Sólo lo haría si un político hubiese decidido que ese era el emplazamiento correcto.

Pero vayamos un paso más allá. Yo no creo que una liberalización del suelo llevase a un desastre, con la gente construyendo absolutamente todo excepto lo protegido. Pero incluso si así fuera, si la libertad llevase a un caos urbanístico, preferiría el caos.

23 de Junio 2004, 6:02 PM | Comentarios (7)

No son los empresarios malvados, es otra cosa.

Los empresarios que actuan en algunos mercados específicos suelen ser acusados (más que otros) de haber provocado el mal funcionamiento del mercado (escasez y precios caros normalmente) por buscar su propio beneficio, ser unos especuladores, comprar voluntades políticas, monopolizar, etc.

En realidad el objetivo de los empresarios es el mismo independientemente del sector en el que trabajen: El máximo beneficio. Nombrar a los constructores culpables del alto precio de la vivienda, por ejemplo, es ignorar este principio elemental.

En realidad se trata de un error entre causa y efecto; existe una percepción clara de que algunos mercados no funcionan igual de bien que otros, no reaccionan como los otros ante lo que aparentemente son los mismos incentivos.
Tomamos como normal que los productos electrónicos, por ejemplo, sean cada vez mejores y más baratos, pero percibimos como "anormal" el que las viviendas sean cada vez más caras, así que cargamos sobre los constructores la culpa de que el mercado "funcione mal".

¿Existe una maldad intrínseca en los ladrillos que se transmita como por arte de magia a los constructores en malvados? ¿Son los constructores diferentes al resto de los empresarios?. ¿Que diferencia un reproductor de vídeo de un ladrillo?.

Tienen muchas diferencias, tantas como incentivos tiene el empresario para actuar "incorrectamente":
En efecto, no existe especulación, con el sentido en que solemos emplear el término, en el sector de la electrónica: ¿Por qué? nadie almacena aparatos electrónicos con la esperanza de que suban de precio, porque saben que sus competidores no tienen trabas para producir más y mejor. Sin embargo en la construcción los gobiernos limitan la "producción" de viviendas mediante la calificación del suelo.

La corrupción tampoco hace que el precio de un vídeo pueda aumente, pero si puede influenciar en cambiar la clasificación de un terreno, de "no urbanizable" a "urbanizable" (permitiendo su construcción) y haciendo que cambie de valor. El incentivo a la corrupción aumenta cuanto mayor es la capacidad del político de beneficiar discreccionalmente a quien deseen.

En definitiva, la diferencia entre les sectores no son los empresarios, sino la mayor regulación e intervención pública. Los empresarios sólo se adaptan a la legalidad para tratar de obtener el máximo beneficio; lo que marca la diferencia es la ley y los perversos incentivos que esta introduce en el mercado.

No son los empresarios, es otra cosa.

22 de Junio 2004, 8:28 PM | Comentarios (1)

Microsoft y monopolio.

Microsoft es el lugar común de aquellos que creen que el libre mercado crea monopolios. ¿Es Microsoft un monopolio?.

En primer lugar expliquemos lo que es un monopolio: Un monopolio es la situación donde un determinado producto es ofrecido por un único proveedor, sin posibilidad de competencia porque el mercado está cerrado a sus competidores. Por su propia definición un monopolio es una prerrogativa del estado a una empresa (pública o privada), que impide el acceso al mercado de las empresas competidoras.
Por tanto si se afirmara que Microsoft es un monopolio este tendría que ser consecuencia de la intervención del estado. Lo que con seguridad tiene Microsoft es una posición "dominante" al ser el principal proveedor del software de sistema operativo y navegador de los ordenadores de todo el mundo.

En segundo lugar otra nota: Microsoft ha aportado accesibilidad que no existía a una gran parte de usuarios corrientes y molientes de pc. Otras opciones no eran (y algunas siguen sin ser) hasta hace bien poco "comodas" de usar para la gran mayoría de usuarios (emho).

Pero esto no explica (no únicamente) la enorme importancia de Microsoft en el mundo del software a día de hoy. Hay otras causas que han contribuido a su posición de dominio.

En que formas han beneficiado los gobiernos a Microsoft:
1) Mediante la compra de software: Con contratos multimillonarios para proveer software a la burocracia administrativa.El más reciente 478 millones de $ para el ejército de los Usa. [1]
2) Mediante la educación pública (el más importante emho): En donde se enseña a los estudiantes con el software de microsoft, incluso cuando el valor didáctico de otras herramientas es superior (emho) (y su precio tan inferior como grátis). Esto no es sólamente en la educación general, sino también en todos los cursos que se realizan para los desempleados, sectores marginales, etc.
3) Excluyendo los standares que funcionan en todos los sistemas operativos y software en la información y programas que se supone deberían ser accesibles a todo el mundo. Este caso se podría considerar un monopolio sobre el acceso a una parte de la información y los servicios públicos.
4) Mediante las campañas propagandísticas de acceso a las nuevas tecnologías como las vergonzosamente ineficaces que ha llevado a cabo nuestro ministerio de ciencia y tecnología, siempre con Microsoft.

En definitiva: La posición de dominio de Microsoft es consecuencia, en una parte que no me atrevo a cuantificar de que un grupo de élite intelectual ha decidido por nosotros que el mejor gasto de nuestros impuestos era este. O sea que la intervención del mercado, como tantas otras veces, ha beneficiado a la empresa dominante.

No digo que los gobiernos tengan exclusivamente la "culpa" de que se haya llegado a la situación actual, sólo quería destacar lo que han ayudado a crearla. Hay también que tener en cuenta que Microsoft desarrolló un producto con una gran demanda, que innovó y que por tanto se hizo con una parte importante del mercado.

[1] Siendo este un cálculo demagógico, que conste. Con 478 millones $ y considerando que el coste de tostar y enviar un cd a cada casa en una economía de escala fuera de 1$, y considerando que cada familia está compuesta por tres personas (todos estos cálculos muy conservadores); con ese dinero 1434 millones de personas podrían disfrutar de un sistema operativo Linux. Esta población supone prácticamente todos los que utilizan un ordenador a escala mundial.

17 de Junio 2004, 7:18 PM | Comentarios (6)