Las carreteras deben rodar
- Señor Ministro, hay unos hombres ahí afuera pidiendo igualdad para todos ante la ley.
- Nosotros siempre oímos la voz del pueblo, pero contra los actos violentos opondremos toda la fuerza del estado de derecho.
- Pero Señor ministro, si no han hecho nada, ni cortar carreteras, ni bloquear puertos, ni entrar en tiendas y tirar los productos...
- Es violencia dialéctica, que no te enteras. Esos ciudadanos son los que incitan a la violencia.
- Por cierto, que Eta ha vuelto a poner una bomba.
- Pues tendremos que actuar, diles que estamos dispuestos a llegar a un acuerdo. El diálogo es lo nuestro. Y no me digas que hay violentos dialécticos que se oponen al acuerdo.
- No, señor Ministro.
- Somos nosotros los que hacemos que las carreteras dejen de estar cortadas y los puertos bloqueados.
- Sí, señor Ministro.
- Da gusto servir a los ciudadanos.
- Sí, señor Ministro.
¿ Los pobres se benefician con los impuestos? (1ª parte)
Un buen comentario a la bitácora no debe quedarse sin respuesta. Y una declaración como esta merece un artículo:
"No pagar impuestos le va bien al que los tiene que pagar, no al al que recibe las prestaciones de esos impuestos."
De forma intuitiva esta frase puede parecer cierta, pero no lo es, por el sencillo hecho de que la riqueza no es fija. La riqueza es el resultado de que las personas utilicen sus talentos creativos y trabajen para conseguirla. Y este proceso no es ajeno a los impuestos.
En el libre mercado, aquellos que sirven de mejor manera a los demás son los que tienen éxito. Trasladado a lo material, quienes consiguen servir los mejores productos según el criterio del consumidor (que decide su valoración de la calidad y precio respecto de otros productos).
Los grandes industriales en la historia se han hecho ricos a base de servir mejor a los consumidores, tanto dándoles un producto que antes estaba fuera de sus posibilidades (1), o mejorando de forma espectacular la calidad de los modelos que el público se podía permitir (2). El empresario, al ofrecer un mejor producto por menor precio está "enriqueciendo" al resto de la sociedad.
Claro que el empresario seguramente pensará en enriquecerse, y es posible que lo haga, pero decidir que cuando tiene éxito (3) debe esa riqueza a los demás es falso, porque él ha creado esa riqueza (4), no existía antes de su intervención.
Es más, el beneficio económico es un buen incentivo para la creación de riqueza, y aumentar los impuestos es una forma segura de conseguir que menos personas dediquen sus mejores esfuerzos por servir a los demás, o dicho en otras palabras, de conseguir que se cree menos riqueza.
Mayores impuestos hacen que los más pobres tengan a su disposición productos de menor calidad y más caros, y restringen su libertad de elección.
Y ahora hagamos un cálculo superlativo. Imaginemos que mayores impuestos beneficiaran realmente a quienes reciben las prestaciones más de lo que les perjudican por la riqueza que no se crea. Para que esto fuera cierto los planes del Estado deberían ser más eficientes que los productores privados, los políticos más honrados con el dinero público que los empresarios con el suyo propio, la burocracia estatal tan eficiente en el reparto como las tiendas y supermercados privados...
Para el conjunto de los más pobres, y al largo plazo, no hay beneficios mayores con mayores impuestos.
(Continuará...)
(1) Como Ford con el coche.
(2) Como el inventor del primer Seat Panda
(3) Y siempre sólo en este caso.
(4) Y además se ha quedado con una parte menor que el monto total de la riqueza que ha creado. El resto de la sociedad sólo ha recibido, sólo ha ganado, sin haber realizado el esfuerzo creativo.
(5) Pero esperen mi periodicidad y regularidad habituales.

