Visiones del estado frente al criminal.
La primera y quizás única razón de ser del Estado es proteger las vidas y libertades de sus ciudadanos. El estado puede actuar de varias formas para tratar de lograr este fin.
Una de las formas es procurar que los delitos tengan un castigo adecuado, tanto para la víctima como para el agresor. Es un principio básico de justicia que el primero que debe ser compensado por un delito es la víctima, a cargo del delincuente, que es el que ha provocado el daño.
El estado debe proteger, mediante la sencilla aplicación de los principios básicos de la justicia, a sus ciudadanos de las agresiones. Pero hay quienes creen en otros caminos.
Para quienes no tienen valores morales, ni creen en la existencia del bien y del mal, el estado debe actuar procurando buscar el bienestar general, de forma que razonan que las injusticias procuran beneficios mayores, todo ello juzgado desde la óptica de los gobernantes o de los intelectuales también faltos de principios.
El estado no tiene ningún derecho a utilizar la vida de sus ciudadanos como moneda de cambio, ni a disponer de ellas de ninguna otra forma, porque no le pertenecen. Pero para estos el estado perfecto es uno de equilibrio entre los intereses de los ciudadanos honrados y los de los delincuentes. Cualquiera llegará a la conclusión de que no se trata de un equilibrio, sino de un continuo avance en el reconocimiento de los malvados a ejercer el mal y a beneficiarse de ello.
Pero para estos seres carentes de moral no hay vida, ni libertad, ni propiedad que deba ser respetada si va en contra de este equilibrio inestable que en realidad consiste en el sacrificio de los justos en el altar de la injusticia, la maldad y la ceguera.
Víctimas del sistema educativo (y 2)
Me han gustado mucho los comentarios al anterior artículo, sobre todo porque anima mucho saber que las barbaridades que uno escribe son leídas de cuando en cuando por alguien (1). :-)
Hace un tiempo hice una declaración con respecto a la educación, y creo que es mejor empezar por repetirla, pues es una declaración de principios bastante clara: "En mi opinión la educación debería ser libre en el más extenso sentido de la palabra. Sin planes planes de estudio oficiales a ningún nivel de la enseñanza, ni obligación de que los niños se agrupasen de acuerdo a sus edades, ni horarios fijados por decretos, ni ninguna de esas reglas que indican cómo, cuando, donde y qué se debe enseñar." (2)
En este, como en muchos otros casos, el estado es el que fija las reglas hasta el último detalle y el que controla su cumplimiento. Hay una gran diferencia entre "privatizar" y liberalizar, como el gobierno nos ha demostrado en muchos casos, y en ese sentido me ha gustado mucho el comentario de Memetic Warrior.
Partiendo de esta misma base, decir que donde estudiaba la alumna era un centro privado es absurdo. Porque un centro privado donde se siguen las normas establecidas, se utilizan los libros aprobados, se admite a los alumnos en función de criterios oficiales, ¿ que tiene de privado?. Si el sistema es lo que falla, los alumnos siguen siendo víctimas del sistema.
(1) Vale, vale, no tiene gracia.
(2) Publicado en Las 10 reformas educativas del PSOE
Víctimas del sistema educativo
Puede que parezca demagógico o ventajista aprovechar este momento para realizar un artículo como este, pero espero guardar las suficientes distancias como para que no lo sea.
Hace poco han sucedido varios asesinatos en escuelas, algunos de los cuales protagonizados por bandas de jóvenes delincuentes, que en algunos casos han recibido la comprensión de los mismos profesores.
En uno de los casos, al menos, los padres conocían que habían un grupo organizado de criminales en la escuela, e incluso declaran que se habían producido agresiones delante de los profesores, sin que estos hiciesen nada. ¿Qué impidió a los padres cambiar el centro donde llevaban a su hijo y confiarle su educación a la competencia?.
Simplemente que no existe tal competencia. Si alguien quiere educación pública debe aceptar que:
- El cambio de centro es una decisión administrativa a la que hay que plegarse necesariamente.
- Sus hijos estarán rodeados de jóvenes que no quieran educarse, y en muchos de los casos, que impiden hacerlo a sus compañeros.
- Sus hijos pueden estar rodeados de delincuentes, porque no se premia la excelencia, ni el esfuerzo, ni la actitud, sino que obligatoriamente deben estar en la escuela por su edad.
- Los profesores pueden ser comprensivos con los delincuentes, su trabajo no depende de ello.
- Los profesores pueden ser indolentes con su trabajo, porque no tienen el estímulo de la competencia. Su trabajo no depende de ello.
- Debe aceptar que los profesores les inculquen a sus hijos su propia ideología, sea esta la que sea.
En definitiva deben aceptar que la educación pública está por encima de la educación, la salud y la seguridad de sus hijos. Si defiende la educación pública debe defender sus consecuencias: que ante el empeoramiento del sistema, cuando el bienestar de su hijo se resienta, cuando se de cuenta de que el sistema que debía defender a su hijo lo tiene como rehén y lo muestra como sacrificio necesario, no tendrá alternativas.

