Zaplana el liberal
Algunos creemos que el movimiento se demuestra andando, así que me ha resultado del todo sorprendente que el Club Liberal de Cádiz le diera el “Premio 1812” a Zaplana.
No sé de qué trata eso del “liberalismo moderno”, pero si observamos la gestión del premiado como presidente de la Comunidad Valenciana no encontraremos de eso, ni en el terreno económico, ni en el cultural ni en la defensa de nada de nada. No sé si el “liberalismo moderno” es la versión en la que se defiende el liberalismo pero no se defienden las políticas liberales, ni se actúa como tal cuando uno llega al poder, que podría ser.
Se puede, moderado que es uno, aceptar que se puede considerar como liberal a algún político que defienda reducir los impuestos y no sea un radical defensor de desmontar la mayoría del estado. Puedo aceptar muchas cosas, pero ¿no encontraron a alguien mejor para el premio?.
Defender al individuo no es defender al más fuerte
Una de las acusaciones más comunes que se reciben cuando se defienden los derechos del individuo en vez de los del colectivo es que esa ideología sirve únicamente al más fuerte para imponerse al más débil.
Ayn Rand ya explicó que el capitalismo es el sistema donde el más fuerte apoya al más débil de una manera genial hace tiempo. Partiendo de la base de que la ideología que pretende igualar los resultados en realidad busca castigar el éxito y apoyar el fracaso, además de que es malvada.
Esto parece hay algunos que opinan que hay que premiar el fracaso, como los defensores de la Logse, afirmando que la gente será más pobre en conjunto pero más igualitaria y más féliz.
¿Que nadie sirva a los demás mejores productos y más baratos es bueno para quien los consume?. ¿Que nadie escriba buena literatura es bueno para quien lee?, ¿que nadie tenga empresas que triunfen es bueno para quien desee el mejor pago por su trabajo?.
Cuando se aplica, mucho o poco, la ideología que defiende la destrucción, como la denomina Rand, el resultado es un peor presente y futuro para las siguientes generaciones. No existe punto de equilibrio, y por si alguien no estuviera convencido de ello basta ver hacia donde se emigran los pobres.
No me sea intolerante
Alguien mata a una persona a tiros, así que pasa por el proceso judicial y va a la cárcel, donde cumple su condena de acuerdo con lo que marca la ley. El que mató es un asesino y el muerto una víctima. ¿Está usted de acuerdo? Pues es un intolerante.
Una persona tolerante necesita saber en primer lugar la ideología del muerto y del vivo, para poder saber si la muerte estaba justificada. No le interesa saber si el muerto era una persona pacífica e inocente que en su vida había hecho daño a nadie, le interesa su ideología.
Es necesario saber las causas de la muerte, porque según la ideología del pistolero la muerte puede tener una justificación. Y eso debe ser tenido en cuenta por el juez.
¿Dice usted que las causas de la muerte fue el asesino? Veo que sigue siendo intolerante. Si la muerte está justificada el culpable no es el que disparó, sino la sociedad, la cultura, la confrontación, el conflicto o el muerto.
¿Qué el muerto es inocente porque nunca daño a nadie? No mejora usted, debería saber que no hay blancos y negros, sino múltiples tonalidades de gris. Esto de que matar a una persona pacífica e inocente
¿Cree todavía que hay que meter al asesino en la cárcel? Todavía no ha aprendido que la respuesta policial no funciona, que los que matan a otros, aunque el muerto sea persona pacífica, tienen motivos y hay que razonar con ellos. Se puede razonar con ellos si tienen determinada ideología, aunque esto les conduzca a asesinar a víctimas inocentes. ¿No? Es usted realmente un intolerante.

