Las pequeñas cosas
Mientras la mayoría de comentaristas políticos y económicos (del signo que sean) están enzarzados en otros asuntos, hay multitud de pequeñas cosas que pasan desapercibidas pero que juntas van formando un enorme cúmulo de dificultades al ciudadano de a pie.
Me refiero a cosas tan "poco" importantes como la necesidad de que los porteros de las discotecas tengan que obtener una licencia oficial o que las motos de 49 cc estén obligadas a realizar la revisión de la Itv.
Cada vez más trabas se disponen, más leyes estupidas e innecesarias que nadie se atreve a criticar porque están movidas por el bien común. Porque criticarlas supone para el pensamiento de la mayoría, criticar los fines que supuestamente las motivan. Una característica típica, por otro lado, de todas las medidas intervencionistas desde siempre.
Hace pocos años, fue la fiebre del seguro, había que hacer un seguro cuando se edificaba una casa (lo que aumentó el precio de las mismas), para hacer una manifestación, para abrir determinado tipo de locales o para cualquier cosa que pudiera suponer un riesgo a los demás.
Lo peor es que en muchos de los casos esta proliferación de leyes no trata más que tapar la ineficacia de la policía para perseguir los delitos, o la inexistente voluntad de los políticos para cumplir su deber y castigarlos. Así la existencia de motos con los tubos de escape trucado tendría fácil solución si la policía local cumpliera su obligación de proteger el descanso de los ciudadanos. Desgraciadamente los jefes de la policía local (los alcaldes) suelen ser los que fallan en la ecuación al no permitir a los agentes que cumplan con su deber y castiguen y persigan a quienes causan daños a los demás.
Así que como los castigos no funcionan (porque no se aplican) se busca la solución de prevenir en todos los casos, haciendo pagar a inocentes al igual que culpables, y consiguiendo en el proceso que disminuya el respeto de las personas por la ley y que aumente el coste de hacer las cosas legálmente.
¿Que sucederá en el futuro cuando las cosas no vayan tan bien?. Cuando lleguen las vacas flacas, muchas personas se verán superadas por los requisitos de la ley, y se verán en la determinación de incumplirla o verse privados de hacer sus actividades.
Actualmente muchas personas están viviendo la vida loca a costa de unos tipos de interés demasiado reducidos, y muchos otros se están beneficiando de incumplir la ley ante los ojos de sus conciudadanos.No quisiera ser agorero, pero si no se cambia la actitud y comenzamos a perseguir a los verdaderos culpables y dejar de poner trabas a quienes no lo son, podemos acabar mal, muy mal, como Argentina.
Zapatero ha perdido el norte
Mientras leía el libro de Aznar sobre sus ocho años en el gobierno, me asaltaba en ocasiones la impresión de que en el gobierno había perdido todo el contacto con la realidad. En muchas ocasiones habla sobre algunas de las medidas que presentó en el Congreso y de cómo gracias a eso los ciudadanos pudieron enterarse de cómo gobernaba.
Parece un poco inocente suponer que los ciudadanos como tales, al menos la inmensa mayoría, conocen lo que se discute en el parlamento, ni lo que se habla en los plenos de sus municipios, y llegaría hasta el punto de afirmar que lo que les llega a la mayoría de los ciudadanos es la "sal gruesa" de todas estas intervenciones.
Creo yo, que la mayoría de los ciudadanos, la ínmensa mayoría de ellos, sólo pretenden que les dejen en paz, que les cobren pocos impuestos y tener unos servicios que funcionen razonablemente bien. Los interesados en política y en leer las noticias que caen en nuestras manos somos muchos pero aún así seguimos siendo una minoría. Los políticos, que en muchas ocasiones se asemejan a pollos sin cabeza, pierden el contacto con la realidad porque la gran mayoría de sus preocupaciones (lo que comunmente se denomína política) no le importa en absoluto al común de la gente.
Ahora con el gobierno de Zapatero está ocurriendo lo mismo. Muchos votantes socialistas se arrepienten de su decisión por tener un gobierno que consideraban más responsable. Algunos hacen la comparación de que lo que pretendían era librarse de "hacerle la pelota a Bush", pero no con la intención de hacerle la pelota a Castro y Chavez. De nuevo sal gruesa, como ven.
Y al parecer Zapatero, y la cúpula del Psoe han dado un paso más en el fatídico separarse de lo que opina la mayoría de la población, que desde luego no es favorable al régimen cubano, venezolano o iraní.
Muchos recordarán que nada más conocerse la noticia de su victoria, Zapatero exclamó que el poder no le iba a cambiar. ¿Es que acaso ya era así antes?.
Que no es eso
Resulta sorprendente ver como el partido socialista convierte sucesivamente sus propuestas en promesas, ataques y finalmente decepciones.
Así su propuesta de economía más liberal se ha transformado en un ataque a los empresarios (ahora especuladores sin escrúpulos) y más adelante en la amenaza a las empresas privatizadas (y no liberalizadas, como equivocadamente las denominan algunos) de que consideraran que sus actividades debian tener una finalidad social, ¿y si no?, pues más intervencionismo, que es la única forma de garantizar que las empresas siguen sus dictados.
También prometió un estado más laico, pero la separación entre la Iglesia y el Estado se convirtió en un ataque a la Iglesia, y más tarde en una promesa de financiar a su vez a otras religiones. De la noche a la mañana nos enteramos de que un estado más laico no era aquel que dejaba de financiar las actividades religiosas, sino el que las financiaba a todas por igual (con una preferencia por el Islam, eso sí), en la enésima versión del método socialista de llegar a la "igualdad" a base de incrementar el Estado y reducir la elección de los ciudadanos.
El tercero de los casos se trata de promover la libertad de expresión, pero en nombre de un noble principio como es proteger a los niños, se amenaza a las televisiones privadas. Deben regularse, o si no... si no lo hacen censura; pero no lo llamaremos censura, sino protección de la infancia. A nadie se le ocurrió que si técnicamente es posible tener 10 veces más canales de televisión, es harto probable que alguno de ellos, por ocupar esa franja de audiencia, se dedique a realizar una buena programación infantil. Pero no lo duden, si hay dos sistemas, siempre se elegirá aquel que permita al Estado sostener sobre las televisiones su espada de Damocles y la que restrinja más la libertad.
Tres casos donde se ha pasado de la defensa de grandes valores: la libertad de expresión, el menor intervencionismo y un estado separado de la religión, a la defensa de exáctamente lo contrario. En todos se ha amenazado, de forma gratuita, a colectivos si no seguian las directrices de los políticos y en todos el resultado final ha supuesto el incremento del peso del Estado sobre las decisiones de sus ciudadanos.
Algunos, que seguimos pensando que las sociedades se construyen desde abajo hacia arriba, y no al revés, estamos decepcionados por los avances del estado sobre los ciudadanos. Quizás lo peor que le puede suceder a un país es estar en manos de quienes piensan que deben imponer su modelo de sociedad, que además crean que no existe nada si no está reglamentado e intervenido y qeu no son capaces de respetar a quienes, haciendo uso de su libertad, quieren lo contrario.
Ya queda muy poco que exista en la sociedad sin intervención del estado, prácticamente nadie tiene la ocurencia de crear una asociación de algún tipo sin subvenciones públicas, nadie tiene la idea de hacer algún acto sin contar con las "autoridades", hasta las fiestas patronales, que se suponen una tradición de la sociedad, son casi inconcebibles sin que haya intervención gubernamental.
¿Que es el gobierno para tí? ¿Que es la sociedad? ¿Donde debe estar el límite entre público y privado?.
Disculpen por la extensión del artículo, pero como me prodigo muy poco, aprovecho para mezclar, comprimir y soltar lo que en buena medida debiera ir separado, extenso y sobre todo en un formato más corto y digerible.
Gracias, periodistas
Pensaba en escribir en El Observador sobre el terrible, falso y manipulado tratamiento de la biografía de Arafat que hacen en el teletexto de televisión española página 150 y siguientes, donde le dan un tratamiento tan bondadoso y falso que daría verguenza a su propia abuela.
Pero al final no. Reflexionando un poco, he llegado a la conclusión de que las personas que leen la red agitativa pueden hacerlo por varias razones:
1) Creen que nuestra (perdón por generalizar) visión del mundo es bastante correcta. Seran pocos los que así lleguen, pero supongo que alguno habrá.
2) Se dan cuenta de que aquí se cuentan noticias que en otros puntos pasan desapercibidas. Así empezamos todos, queriendo informarnos de diferentes puntos de vista, y luego quedamos enganchados a las noticias, las columnas de opinión y otras cosas quizás aún peores.
3) Se dan cuenta, por las incoherencias de los demás medios, de que aquí, al menos, llamamos a las cosas por su nombre, o como decía Álvaro de la Iglesia llamamos "al pan pan, y al culo culo".
Así que es de suponer que este maquillaje de Arafat, ocultando sus muertos, o incluso mintiendo descarada y repetidamente, como en el caso del teletexto que les contaba, que no acierta ni en los datos que no tienen que ver con asesinatos, nos va a reportar unos cuantos lectores más, desengañados de las mentiras de los medios de comunicación tradicionales.
Hoy, al menos, no pienso cabrearme. La muerte de Arafat es una gran noticia. Y cuanto más mientan y oculten sobre su biografía real, más más clara será la verdad cuando salga a la luz.
Asímismo, no quiero de dejar de dar la bienvenida a quienes hayan empezado a leer redliberal por el "caso Arafat". La verdad j., pero curte. Dudo que os planteeis nunca si seríais más felices si hubieseis elegido la pastilla roja.
Y sí, lo de roja va con recochineo.

