Justicia y caridad
Como prometí mientras hacía un recorrido casi exclusivo por la reforma del Estatut valenciano, prometí que desarrollaría algunos temas que surgieron en un comentario. ¿Y a mí que me importa todo esto? Pues absolutamente nada, querido lector; ahora mismo voy al grano.
1) Justicia social.
La renta mínima, así como todas las cuestiones que se definan como parte de la "justicia social", no tienen nada ni de justas ni de sociales. Porque no es justo robar, aunque sea "por una buena causa", y porque no es la sociedad la que toma la decisión, sino los políticos. Así que a los efectos, lo denominaré a partir de ahora "injusticia insocial".
2) Caridad frente a injusticia insocial
Los liberales defendemos la caridad frente a la injusticia insocial, es decir que en vez de extraer coactivamente (algunos lo llaman robar) las riquezas de unos para dárselos a otros, esta acción se haga voluntariamente. Nadie puede ser generoso si dona un dinero que no es suyo.
¿Y la gente será suficientemente generosa?. No lo sé, ni yo ni nadie. La voluntariedad también implica que la gente pueda negarse a dar su dinero a los demás, y aún así contribuirá a la sociedad, tanto si lo invierte como si lo mete en un banco.
¿No es mejor que los pobres no dependan de la buena voluntad, y tengan la garantía del Estado coactivo? Es cierto que no podemos saber con seguridad si la caridad privada funcionará, pero lo que es indudable es que el Estado ha fracasado, aun gastando el 40% de la riqueza que se genera.
Como siempre que falla el Estado, hay quienes defienden que necesita más recursos, y que si el 40% no es suficiente, habría que gastar más. ¿Su límite? Si escarban un poco descubrirán que estas personas creen que lo ideal es el 100%, o incluso el 120%, si hay alguien tan estúpido como para fiarles.
3) La otra "justicia social"
Oiga, dirá algún avezado lector, yo compro café a 20 euros para colaborar a que una familia indígena pueda vivir del fruto de su trabajo, y eso también es justicia social, y sin gobierno. Tiene razón, pero tenga en cuenta que pagar más de lo que realmente le puede costar el café es un acto de caridad. Es exactamente lo mismo que comprar el café a su precio de mercado y donar el resto del dinero directamente. ¿Se siente alguien mejor porque cree que es solidario y generoso sin ser caritativo? La caridad tiene muy mala publicidad entre los que creen que la Iglesia es el opio del pueblo, pero engañarse a sí mismo no ayuda a nadie a largo plazo.

