Las leyes que no se cumplen.

En teoría una constitución liberal, esto es, que reconozca derechos básicos de los individuos frente a las decisiones de sus semejantes y de su gobierno, es suficiente garantía de estos derechos.

Pero en la vida real, lo que prima es el consenso sobre el cumplimiento de las leyes. Que yo conozca no hay ninguna constitución en el mundo que se haya respetado. No se respeta ni la socialista española ni la liberal estadounidense, y la mayoría de las leyes son (a veces afortunadamente) papel mojado.

En los países anglosajones, incluso con el incumplimiento mencionado existe todavía una confianza en las leyes y un respeto a las mismas que no existe ni se le espera en el caso español, donde existen constantes vulneraciones e incumplimientos incluso de sentencias judiciales con el beneplácito del gobierno cuando ha sido su responsabilidad aplicarlas. Claro, de un gobierno que desobedece sentencias judiciales no se puede esperar valentía para afrontar a quien lo haga o siquiera confianza en que va a mantener y respetar los principios en que se fundamenta el estado de derecho.

Respecto a los ciudadanos, creo que está bastante extendida la creencia de que con una aplicación estricta de las leyes, gran parte de los gobernantes, desde alcaldes a presidentes del gobierno estarían en prisión por uso indebido de fondos públicos y abuso de autoridad. Y es difícil exigir a los ciudadanos que respeten leyes, aunque estas sean correctas, si no creen que lo estén haciendo aquellos que les representan y son los responsables primeros de "cumplir y hacer cumplir la ley".

He aquí el resumen: las reglas de juego se basan en un consenso, parte del cual es la opinión generalizada sobre el respeto y el cumplimineto de las leyes. Un estado de derecho no puede, pues, basarse exclusivamente en la confianza en unas leyes escritas.

Escrito por yoz en: Enero 4, 2005 5:03 PM | Derecho

Comentarios

El día Enero 5, 2005 a las 2:08 AM, duarte escribió:

Estoy de acuerdo.Pero si te refieres al caso vasco creo que allí la situación es muy complicada para andarse con reformas sin cautelas.Hay una población vasca no nacionalista que sería una inmoralidad dejarla en la estacada.Éste es para mí el mayor porblema.