La libertad no se da.
La máxima de los colectivistas es que cada uno es una herramienta al servicio de los demás. Es la colectividad la que le otorga sus derechos y la que le impone sus obligaciones, todo ello en nombre del bien común.
Frente a ello los liberales defendemos que la libertad es propia del ser humano y no se puede otorgar, sino reconocer, respetar y defender. Derechos inalienables, que dirían los americanos.
Cuando Castro deja salir a alguien de la isla no le está otorgando la libertad, sino que está dejando de arrebatársela.
Hay personas que están dispuestas a renunciar a su libertad a cambio de promesas de felicidad, seguridad, o lo que sea. A su libertad y a la del vecino, por supuesto.
No recuerdo donde leí, hace mucho tiempo, que sólo un esclavo puede liberarse, o por poner un ejemplo más cercano, que sólo cuando una mujer maltratada decide hacer frente a su situación es posible ayudarla (por parte de terceros). Es una desgracia pero es así, las cadenas más fuertes son ideológicas, tanto más fuertes, cuanto quienes las padecen creen que estas no existen.

