Condiciones de trabajo (y 3)
Aparte de visitar la magnífica web de Jorge Valín , que incluye varios trabajos sobre el tema, uno de los últimos muy a cuento de lo que se comenta aquí estos días, voy a tratar de responder a los puntos oscuros de mis anteriores artículos. A ver si me gano un poco la santidad.
Mitos:
1) El empresario tiene ventaja frente al trabajador.
Esto es cierto exclusivamente en las sociedades sin libre mercado, donde los trabajadores no pueden buscar el mejor trabajo, sino que se ven abocados al paro, de ello escribí en el primer artículo de la serie, al que me remito. Para mayor demostración veanse los trabajadores de sueldos millonarios: deportistas, artistas, creadores de blogs (ejem)... por pura ley de la oferta y la demanda, a menor paro se mejoran las condiciones de contratación.
2) Las condiciones de trabajo se mejoran vía regulación
Es cierto que un empresario nunca pagará más de lo necesario para realizar una determinada labor. Caso contrario no serían empresarios, sino políticos o hermanitas de la caridad. Pero también es cierto que la gran mayoría de los trabajadores cobrán más del sueldo mínimo, lo que desmonta la teoría de que los empresarios mantienen a los trabajadores en las condiciones mínimas que marca la ley.
3) La regulación no aumenta el paro .
A esto responderé con la misma pregunta con que finalicé mi anterior artículo ¿Por que hay personas que aceptan voluntariamente trabajar fuera de la ley?, pues todas éstas, más las que no hacen igual por temor o respeto a la ley, son aquellas a quienes la regulación impide trabajar en la legalidad.
4) Los países con menor regulación laboral no tienen ventaja competitiva y no crean más empleo
A igualdad de otros factores, y si los empresarios buscan reducir el coste de los trabajadores se transladarán a aquellos lugares con menor regulación, donde contratar o despedir a un trabajador es más barato. Lo mismo por lo cual las empresas se deslocalizan, y aceptan quedarse si los trabajadores renuncian a varias de sus condiciones de trabajo (vease varios casos en Alemania donde los trabajadores renuncian a horarios y turnos de trabajo).
5) El valor de un trabajo no depende de la productividad
Quizás para los políticos no, pero para los empresarios y los consumidores, si su intención es obtener el máximo beneficio o rentabilidad por su dinero, sí lo es. Yo pago un euro por un pastel, y no me importa el tiempo que se ha tardado en hacer. Si alguien hace el doble de pasteles por hora, su trabajo valdrá más que el de aquel que sólo produce uno. Nadie reclama cuando compra pasteles saber el tiempo que se han tardado en hacer, ni cuantos trabajadores han intervenido. Si alguien hace el pastel con menos tiempo, ganará más dinero. Así de simple.
Comentarios
- El día Septiembre 16, 2004 a las 10:50 PM, José Carlos Rodríguez escribió:
No eches abajo la tesis de Javier, que luego se cabrea.
En serio, entendido que el valor de los servicios del trabajo depende del valor descontado de su productividad marginal, todo lo demás es más sencillo.

