No nos gustan los listillos

Por la actitud que tenemos algunos liberales, sí, de estos que queríamos ser como Carlos Rodriguez Braun y Von Mises, y cada día nos parecemos más a Ayn Rand y Oriana Fallaci (culpable, confieso), nos llevamos unas reprimendas terribles.

Algunas de ellas motivadas por nuestra actitud prepotente y chulesca, supongo, como la que me obsequia uno de los visitantes de la página cuando escribe: "De todas maneras, yo no estoy tocado por la infinita sabiduría que parecen tener los liberales(sólo soy uno más del populacho), así que me gustaría también que me iluminase y dijese si estoy equivocado o no."

Vaya, supongo que es una persona de gran sentido del humor, pero no nos conoce lo suficiente. Los liberales siempre estamos protestando contra y criticando a quienes creen tener un sistema perfecto que deben imponer a la gente.

Los liberales sólo creemos en las prohibiciones sobre actos que dañan a terceros, y no tratamos de imponer nuestro modelo de sociedad, sino que creemos que ésta surge de la libre decisión de los individuos que la conforman.
Nuestra modestía intelectual llega hasta tal punto que en lo único en que coincidimos es en que hay que dejar un mayor espacio de libertad al individuo para que sea éste quien decida sobre su propia vida. Hasta tal punto llegamos, sabiendo que hay individuos que se equivocarán en sus decisiones, en no tratar de imponerles obligaciones emanadas ni siquiera de nuestras convicciones.

Claro que nuestras críticas son apasionadas, le entregamos nuestros duros corazones a la ídea de libertad y algunos creemos además que no sólo es buena per se, sino que un sistema más respetuoso con la libertad de los individuos crea un entorno donde estos pueden disfrutar de un nivel de vida mejor y pueden perseguir sus objetivos con mayor facilidad.

Nuestras críticas también son feroces, sobre todo contra los instalados en la ídea tan extendida de que es bueno restingir la libertad del individuo por su bien. Tratamos de sacar a la vista sus contradicciones, a veces de un modo muy duro. Las palabras pueden herir, pero suponemos que hace más daño un prejuicio. Como este de escribir en primera persona del plural. Y es que a veces la costumbre nos puede. Culpable de nuevo.

Escrito por yoz en: Septiembre 8, 2004 7:30 PM | Cultura

Comentarios

El día Septiembre 9, 2004 a las 11:39 AM, Belimerio escribió:

Observo que te reconoces culpable de... amar la libertad. ¡Bendita culpa!