No son los empresarios malvados, es otra cosa.

Los empresarios que actuan en algunos mercados específicos suelen ser acusados (más que otros) de haber provocado el mal funcionamiento del mercado (escasez y precios caros normalmente) por buscar su propio beneficio, ser unos especuladores, comprar voluntades políticas, monopolizar, etc.

En realidad el objetivo de los empresarios es el mismo independientemente del sector en el que trabajen: El máximo beneficio. Nombrar a los constructores culpables del alto precio de la vivienda, por ejemplo, es ignorar este principio elemental.

En realidad se trata de un error entre causa y efecto; existe una percepción clara de que algunos mercados no funcionan igual de bien que otros, no reaccionan como los otros ante lo que aparentemente son los mismos incentivos.
Tomamos como normal que los productos electrónicos, por ejemplo, sean cada vez mejores y más baratos, pero percibimos como "anormal" el que las viviendas sean cada vez más caras, así que cargamos sobre los constructores la culpa de que el mercado "funcione mal".

¿Existe una maldad intrínseca en los ladrillos que se transmita como por arte de magia a los constructores en malvados? ¿Son los constructores diferentes al resto de los empresarios?. ¿Que diferencia un reproductor de vídeo de un ladrillo?.

Tienen muchas diferencias, tantas como incentivos tiene el empresario para actuar "incorrectamente":
En efecto, no existe especulación, con el sentido en que solemos emplear el término, en el sector de la electrónica: ¿Por qué? nadie almacena aparatos electrónicos con la esperanza de que suban de precio, porque saben que sus competidores no tienen trabas para producir más y mejor. Sin embargo en la construcción los gobiernos limitan la "producción" de viviendas mediante la calificación del suelo.

La corrupción tampoco hace que el precio de un vídeo pueda aumente, pero si puede influenciar en cambiar la clasificación de un terreno, de "no urbanizable" a "urbanizable" (permitiendo su construcción) y haciendo que cambie de valor. El incentivo a la corrupción aumenta cuanto mayor es la capacidad del político de beneficiar discreccionalmente a quien deseen.

En definitiva, la diferencia entre les sectores no son los empresarios, sino la mayor regulación e intervención pública. Los empresarios sólo se adaptan a la legalidad para tratar de obtener el máximo beneficio; lo que marca la diferencia es la ley y los perversos incentivos que esta introduce en el mercado.

No son los empresarios, es otra cosa.

Escrito por yoz en: Junio 22, 2004 8:28 PM | Economía

Comentarios

El día Junio 23, 2004 a las 9:42 AM, Javier escribió:

Dices: "...lo que marca la diferencia es la ley y los perversos incentivos que esta introduce en el mercado...".

Luego, si quitamos la ley desaparecerá la corrupción y la especulación... Genial

Planteas entonces un Estado sin leyes, como en el lejano oeste, sólo la del "más rápido". Anarquía al fín y al cabo. Maravilloso

Claro que no son los empresarios, es otra cosa. Tal vez T. Hobbes te dé la respuesta.