La víctima del terrorismo no es equiparable al muerto en accidente de tráfico
En mi costumbre de hablar de cosas que son tan evidentes que nadie más quiere pasar por tonto por comentarlas, voy a tratar de un argumento que muchos amigos del terrorismo (y algunos tontos útiles) utilizan para minimizar la importancia de los asesinados por los terroristas.
Comenzaremos por una pequeña reflexión que ayudará en el proceso. Un totalitarismo no necesita matar a miles de ciudadanos para mantenerse en el poder. De hecho sólo necesita matar a unos cuantos y que haya el suficiente temor entre el resto como para impedirles oponerse al poder. Los que estamos en contra del totalitarismo en esos países solemos protestar por esos asesinatos, y ni siquiera en el caso de que los muertos por accidentes de tráfico fueran superiores se le ocurriría a alguien que esto es más importante y se pondría a hacer manifiestos pidiendo al gobierno totalitario que tomara acciones contra los accidentes de tráfico primero.
Cuando los totalitarios asesinan, no únicamente causan un muerto, sino que esa acción es también una amenaza a quienes no se pliegan a su totalitarismo. Un asesinato comporta muchas más personas que por miedo no defenderán sus creencias contra el totalitarismo, ni emprenderán acciones contra el mismo, ni defenderán a quienes son agredidos, ni se atreverán a oponerse a la imposición de las ídeas de los asesinos en todos los foros educativos y culturales.
En último lugar, no hay contradicción entre hacer lo posible por evitar los accidentes de tráfico, y luchar contra el terrorismo. Sí la hay en minimizar los asesinatos terroristas, cometidos con intención sanguinaria contra inocentes, y decir que se hace para defender del derecho a la vida.
2004-El Hundimiento
2004-Untergang, Der
2004-El Hundimiento
Uno de los argumentos que no lo son más empleados en la red es la ley de Godwin (1). Esta viene a indicar, en una de sus acepciones más populares, que el primero en nombrar a Hitler o los nazis en una discusión se le declara perdedor.
También hay otras que indican que la discusión acaba en ese punto, o que mencionar a Hitler o a los nazis no sirve de argumento.
En realidad es bastante absurdo concluir, con las cifras en la mano, que uno de los mayores, si no el mayor, desastre de la historia de la humanidad no es lo suficientemente relevante como tenerse en cuenta como ejemplo. Millones de muertos de los que no aprendemos nada, de nuevo.
Hitler y los nazis son un ejemplo insuperable de los límites de la democracia, de la corrupcion del poder, y de lo importantes que son los medios y los fines, de las consecuencias del colectivismo... y es precisamente por esto por lo que se rechaza como argumento.
Porque en principio una ídea es buena o mala por sí misma, no porque la compartieran los nazis o estuvieran en su contra. Hitler era vegetariano y no creo que nadie acuse a todos los vegetarianos de ser nazis. Lo que pretenden evitar quienes defienden tal ley no es que les digan que son como los nazis (cosa que ni creerían), sino que les echen en cara un hecho histórico real de las consecuencias de ejecutar sus ídeas, y eso es algo que no le gusta a ningún colectivista.
La película cuenta los últimos días de Hitler y sus compinches, relatándonos la miseria moral del colectivismo. Debo ser bastante perverso porque en algunos momentos de la película me reí con las absurdas situaciones o diálogos de los nazis: Hitler diciendo que los alemanes le habían votado (2) y debían sufrir las consecuencias o las extrañas consideraciones sobre el honor de estos tipejos.
Una película muy buena, apta para personas con formación, que no se queden únicamente con la ídea de que el nazismo fue cosa de unos pocos pirados.
(1) Quien quiera que la busque en la wikipedia.
(2) Demasiada sinceridad para un político.
Conversaciones tontas con un nacionalista catalán
El otro día tuve una conversación ¿estúpida? pero divertida con un amigo nacionalista catalán (1), y llegué a dos conclusiones: que las enormes contradicciones de su ideología son divertidas, y que muchos de ellos desarrollan un interés por la historia que les hace bastante salvables (2).
La tontería fue más o menos así:
- Oye, pero sois un poco incoherentes.
- ¿Por qué?.
- Bueno, todos los nacionalistas que conozco son republicanos.
- ¿Y?.
- Pues que estais siempre haciendo homenajes a Jaime I (3) (4)
- Bueno, es un símbolo.
- O sea, haceis homenajes a un rey pero sois republicanos.
- Sí.
(...)
- Y ahora estamos conquistados.
- ¿ Por quien?. Porque tenemos los mismos derechos que los demás españoles.(5)
- Fuimos conquistados por Felipe V, que abolió los fueros e hizo lo que quiso por derecho de conquista.
- ¿ Y no hizo lo mismo Jaime I? ¿Ese que le haceis homenajes? , creo recordar que lo llamaban el conquistador. O es que se dedicó a convivir pacíficamente con los conquistados.
- Hombre, fue muy generoso con los conquistados, respetó sus posesiones, su religión, etc.
- Tanto que ahora tu y yo nos llamamos Hussein Hassan Mohamed y Ali Oli Olé. Y lo que hablamos quizás sea el árabe evolucionado.
- Bueno, eso fue posterior.
(...)
P.D. Fuera de la conversación real.
Viñeta 1: Se ve a (vuestro político catalán favorito) con barretina, butifarra en una mano mirando hacia el lector; en el fondo está el AVE con varios agujeros a los lados de la vía.
Texto: Todo el mundo sabe que los políticos españoles son un desastre: mira lo que hicieron con el Ave en Barcelona, una perfecta chapuza. Todo lleno de agujeros.
Viñeta 2: El mismo, pero tras él hay unos edificios en mal estado.
Texto: Los políticos catalanes no hacemos chapuzas, mira el Carmelo, lo que hacemos lo hacemos pero bien.
Sean felices.
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(1) Sí, amigo.
(2) No para la fe verdadera, como decían las películas de antaño :-)
(3) De Aragón. Pondría un enlace a la wikipendia pero soy demasiado vago y es un nido de rojos :-)
(4) Es lo que nos falta a los liberales para triunfar, los actos de aborregamiento. Nos faltan los rituales solemnes y cantar algo en común, pero dudo que nos pongamos de acuerdo. Como es difícil que nos unamos bajo unos lemas quizás deberíamos adoptar un ritual neutral como ir en taparrabos y golpear el suelo con garrotes mientras gritamos como becerros.
(5) Es una mentira piadosa.
Terrorismo y colectivismo (1)
Para acabar con los crímenes de los terroristas, es necesario entender la ideología que guía sus acciones, sus motivaciones y escala de valores, puesto que estas constituyen la base en que se apoyan el resto de sus acciones.
El terrorismo que nos amenaza (etarra e islamista) es de naturaleza colectivista. El colectivismo es una ídeología que defiende la existencia de derechos colectivos, a los que situa a la misma o a mayor altura que los derechos individuales, si es que llegan a reconocer estos últimos.
Los derechos colectivos se basan en la defensa de el uso de la violencia para imponer un modelo de sociedad que se corresponda con la ídeología del colectivista. Los islamistas quieren imponer el Islam y los etarras un País Vasco independiente del resto de España, con una sociedad marxista de corte totalitario.
Dado que los colectivistas creen en los derechos colectivos, cuando estos entran en conflicto con los individuales, y siempre lo hacen, han de defender la violación de estos últimos. En el caso de los terroristas simplemente creen que su derecho a vivir en una sociedad conforme a sus ídeas está por encima de los derechos individuales (a la vida, a la propiedad, a la libertad de expresión, etc.). Es por esto que defienden incluso el asesinato de personas inocentes, siempre que esto les sirva para alcanzar sus objetivos.
¿ Lucha por la liberación?
La esencia del terrorismo colectivista es la imposición de un modelo totalitario, y por tanto es incorrecto que se hable de lucha por la libertad o de lucha de liberación, como muchos medios hacen cuando se refieren a estos.
De forma intelectual se podría discutir las motivaciones de los terroristas si estos se dedicasen exclusivamente a atentar contra los que supuestamente les oprimen, por ejemplo si los terroristas islamistas en Irak se dedicasen a asesinar exclusivamente a los militares estadounidenses que forman la fuerza de ocupación. Pero la realidad es que los terroristas islamistas estallan bombas en mercados con el fín de conseguir el mayor número de víctimas, incluyendo a sus propios conciudadanos. Esto es una demostración suficiente de que la imposición del Islam es para ellos superior al derecho a la vida de cualquier persona, incluyendo a aquellas inocentes y pacíficas.
¿Cabe hablar de lucha por la libertad de aquellos cuyo fin es la imposición de regímenes totalitarios y cuyos medios son la violación sistemática de los derechos individuales?. ¿Se puede luchar por la libertad contra la libertad?.
2000-Billy Elliot
2000-Billy Elliot
2000-Billy Elliot
Hay una cosa que siempre me ha fastiado bastante: En la mayoría de las películas, libros, series, etc el protagonista es el más tonto de todos, un chaval que da mucha grima y que por alguna extraña razón es "el elegido", es decir que tiene acceso, sin dar un palo al agua, a un casi inagotable poder, o unas habilidades, muy superior a las de los malvados. Los malos, sin embargo, son unos tipos que lo han tenido todo de cara en la vida: sus padres les maltrataban, tuvieron que arrastrarse por los peores sitios para poder ganarse la vida y han conseguido el poder con sufrimiento y dolor.
El entrenamiento del protagonista (para desarrollar sus poderes y derrotar al malo) es la monda, porque simplemente no existe. Él ha nacido con la increible capacidad de derrotar a todo el mundo sin necesidad de entrenar en absoluto.
Si la película es moderna, el protagonista además tiene lo que yo llamo el efecto bacala: Cuando el protagonista se da cuenta de su poder le aparece de repente una actitud chulesca, se vuelve más estúpido de lo que era, se dedica a buscar a gente más débil para abusar de ella y se mete en todas las peleas que puede.
Supongo que los productores pensaran que es más fácil para el ciudadano medio sentirse identificado con el protagonista si le aparecen poderes de repente o le toca la lotería que si tiene que esforzarse por mejorar sus cualidades naturales para poder ser mejor. Algunos de ustedes pensarán que estoy resentido puesto que no me siento identificado con esos protagonistas; lo cierto es que, aparte del incomprensible comportamiento de las chicas que prefieren al idiota (que para muchos de nosotros suele ser igual de incomprensible en la vida real) lo que me fastidia de esas películas es que el director tenga esa ídea del ciudadano medio: Un tipo que sueña con ser rico pero si le toca la loteria, con ser poderoso si los poderes le caen del cielo, y que no busca en el cine emoción ni suspense ni retos intelectuales, sino que prefiere saber desde el primer minuto como acabará la película.
Hay otras películas donde el protagonista lucha por alcanzar sus sueños, sufre y se enfrenta a todo y a todos. Esta es una de ellas. Bueno, excepto por lo de la chica, que tambien hay heroes con otras preferencias.

